Dado que las temperaturas y presiones de la esterilización por vapor están bien establecidas, el proceso de esterilización en un recipiente de tamaño conocido requiere una cantidad predefinida de energía. Para garantizar la eficiencia energética durante la esterilización térmica, los autoclaves deben alcanzar —y mantener— una temperatura y presión de esterilización sin pérdidas de calor al entorno, pero también deben volver a la temperatura y presión ambiente de forma eficaz durante las fases de enfriamiento.
Astell es una empresa innovadora en materia de eficiencia energética: sus autoclaves:
• capturan y reutilizan la energía térmica que, de otro modo, se perdería.
• utilizan el volumen mínimo de agua necesario para generar vapor.
• generan ese vapor muy rápidamente para minimizar las posibilidades de pérdida de calor.
Sin embargo, estos avances técnicos tienen sus límites, y el mayor ahorro energético de Astell se produce antes incluso de que se encienda el autoclave.
Astell solicita a sus clientes potenciales que faciliten información detallada sobre lo que tienen previsto esterilizar. Esto permite al fabricante de autoclaves, fundado en la época victoriana, producir dispositivos que incluyan únicamente los componentes específicos necesarios para satisfacer las necesidades del usuario.
«Fabricar autoclaves adaptadas a las necesidades específicas del usuario final nos permite evitar que nuestros clientes tengan que hacer frente a facturas elevadas», afirmó el director de Ventas y Marketing, Paul Birchmore. «Además, les permite contribuir a la protección del planeta al evitar que se extraigan del suelo los recursos que se destinarían a la producción de componentes innecesarios».